Propiciamos incluir sin distingos esta gente en un mismo costal. Un proceso frágil y dispendioso. Carlos Castaño lideró la labor de convencer a cada una de estas solitarias y disímiles fuerzas, sobre la necesidad de una unión, con un solo comandante, un solo brazalete, un único uniforme y un norte político que cada uno respetara. Ernesto Báez se desplazaba con una agenda y un calendario que Castaño le establecía, previa charla con la gente en otras zonas, y hacía el resto del ‘lobby’ para consolidar las uniones y convencerlos.

- ¿Por qué? -pregunté y Hernán contestó:

- Por lo mismo que Moisés prohibió otros dioses diferentes a Yahvé, y a todo el que creara otro dios u otra religión lo mataban. Las religiones monoteístas se hicieron para manejar todo con un solo dios, es más fácil.

Si el líder se equivoca, fallan todos, pero si acierta, aciertan todos.

Al principio, no fue expedito que se respetara el norte de las AUC. Por ejemplo, las Autodefensas de Camilo Morantes, en Santander, una de las primeras fuerzas que decidieron unirse en las nacientes AUC, aceptaron las condiciones, pero luego en la región utilizaron su fuerza para continuos abusos a espaldas del lineamiento. Castaño no lo pensó dos veces, mató a Morantes y nombró un rígido comandante.

Cuando las Autodefensas se convirtieron en una fuerza nacional, con una sola dirección, en mi concepto, le ganaron la guerra a la guerrilla.

Para la unión colaboró con creces la relación que, antes de crearse las AUC, Castaño mantenía con cada una de aquellas fuerzas. Carlos se cruzaba correspondencia y le creían. Acababa de ganar la guerra en Córdoba y también en Urabá, además las otras Autodefensas asociaban a Ernesto Báez con lo positivo de las antiguas Autodefensas del Magdalena Medio, que malogró ‘El Mexicano’.

Dichos grupos armados sumarían unos mil quinientos hombres, pero eran una sola fuerza nacional y los lineamientos se dictaron en las Autodefensas de Córdoba y Urabá. Por eso las ACCU de Castaño se convirtieron en el modelo, su estructura militar y política, el molde. En ese momento se hablaba de alcanzar no más de tres mil hombres armados.

El fenómeno de las Autodefensas Unidas de Colombia se tornó destacado porque es la primera vez en la historia de América que se logra constituir, a lo largo y ancho de una nación, una fuerza civil armada antiguerrillera en la cual no participa el Estado, ni los dueños del país y menos aún las multinacionales. Ni la petrolera Texaco, Coca-Cola o Gillette defendiendo sus intereses.

Se conjugó el grupo más disímil del mundo: militares retirados, ex guerrilleros, ganaderos, empresarios, comerciantes, arroceros, cacaoteros, cafeteros, palmeros, los cultivadores de país y sectores de los transportadores. En fin, la clase media. Las víctimas de la guerrilla se ensamblaron para orientarse en un solo rumbo, y aclamaron como su comandante a Carlos Castaño. Carecían de líder y lo encontraron, lo cual permitió la creación de las AUC. Aquí está representado un grupo de personas desprotegidas por el Estado.

Porque de otro lado la situación es distinta. Los dueños del país, es decir, lo grupos económicos, tienen el Ejército y la Policía para que les cuiden sus intereses. Voy a dar un ejemplo: si en Colombia tienes veinte hombres armados cuidando tu finca, así exista salvoconducto para sus armas, te consideran un paramilitar. Pero los dueños de los bancos tienen miles de hombres como escolta armada que no son considerados paramilitares porque están en la ciudad. La sola escolta personal de los funcionarios y la familia de los dueños de la organización de Luis Carlos Sarmiento Angulo puede tener cerca de mil hombres armados y tampoco son catalogados como paramilitares, por lo mismo: están en la cuidad.

Entonces los del campo que ¡se jodan! Como escribió Diego Maradona en su autobiografía cuando lo sancionó la FIFA: “El problema es el sitio donde uno esté parado”.

La Autodefensa en Colombia es difícil que la entiendan fuera del país, porque la encasillan en el típico paramilitarismo que existió, por ejemplo, en Guatemala, donde los paramilitares marchaban el día de la independencia detrás del Ejército. En el caso de El Salvador, la primera ronda de negociación comenzó con siete mil guerrilleros y cuando se negoció eran dos mil; ahí sí era paramilitarismo claro. En las rondas campesinas de Perú, el Ejército repartía armas a los campesinos para que se defendieran. La Autodefensa en Colombia afronta una situación diferente.

- ¡Ese proceso no fue fácil! -exclamó ‘Monseñor’. A Castaño no le creían cuando inventó las Autodefensas Unidas de Colombia, unión que gestó desde 1995 y cristalizó en 1997. Carlos pensó en diversos nombres: “la confederación” o “la contra colombiana”. Al final se decidió el nombre actual y decía: “Yo lo que quiero saber qué es cada una de las autodefensas. ¿Son realmente antisubversivas? El que no esté aquí ¡es porque no es! Para que no salga un bandido a decir que tiene una autodefensa. ¡No, señor!, en Colombia hay una sola Autodefensa civil, armada, antisubversiva, las AUC”.

Castaño cuenta que al principio nadie en la organización confiaba en el proyecto, y le enorgullece decir: “Las AUC son obra mía, y nadie creyó en ellas al comienzo”.

Hernán tomó la palabra y añadió:

- Al conformarse las Autodefensas Unidas de Colombia, el 18 de abril de 1997, se probó que esta organización no la conformaban unos paramilitares inventados por el Estado, sino una fuerza independiente. Tolerada, es otra cosa. Se demostró que las Autodefensas tenían un norte político y capacidad de fuego en la guerra. En el solo conflicto que se vivió en el Urabá y Córdoba, entre las ACCU, el Ejército y las guerrillas de las FARC y el EPL, se afrontaron más combates y fallecieron más personas que en todas las guerras centroamericanas juntas, incluyendo la Revolución Cubana. ¡Y no exagero, pero es la verdad estricta!

Luego vino un momento difícil para Castaño. Dudó mucho a la hora de permitir la financiación de la Autodefensa a través del narcotráfico y creo que esta aceptación le significó el cuestionamiento mas duro de su vida, porque al final le tocó aceptar, así no lo quisiera, que si no controlaba las zonas de narcotráfico y les sacaba provecho, nunca ganaría la guerra. Y recuerde que sólo ganando la guerra se obtiene el perdón. Por eso, como mínimo, hay que empatarla, así como hicieron los comunistas y los gringos en Corea, que, al final dijeron repartámonos esto por mitades. Hubo paz y no quedaron ni buenos ni malos. Esta es la historia de la humanidad y sus imperios.

Los que pierden las guerras siempre son juzgados, acusados, condenados y hasta ejecutados; pagan por haber perdido y se convierten en los malos.

En el proceso de paz en Colombia la única autoridad que va a existir son los gringos. Lo afirmo y lo repito: sólo los gringos. Yo tuve esta conversación con Carlos Castaño hace tres años, y ese día enfaticé: “En esta guerra sólo se va a tener en cuenta a los que controlen economías lícitas o ilícitas, y el grueso de la negociación de paz se dará ante los grupos armados que dominen territorios de coca, laboratorios y pistas de aterrizaje. El que no maneje estos territorios no tiene nada que negociar. ¡Te mandan al carajo! ¿Qué vas a entregar?

La única forma de sobrevivir después de la guerra es entregando cien mil hectáreas de coca para que sean erradicadas. Con los fusiles no pasa nada al entregarlos. En Nicaragua hay quince mil enterrados, a quinientos dólares cada uno, en África ecuatorial hay un millón, ¿y qué?

La negociación está en los territorios, y esto es entre los gringos, el Estado, las FARC y las AUC. La guerrilla del ELN no estará en una negociación importante porque simplemente no tiene territorio con coca y una guerrilla sin territorio con “perico” se convierte en un grupo de saqueadores de camino o terroristas sueltos. Y en eso se convirtieron. La guerra no se mide a través de soldados muertos, los que fallecen son una estadística. Lo importante es el control de los territorios y si son de cultivos de coca, mejor.

- ¿Qué le dicen estos hechos? -le pregunté a Hernán, al ver que este camino incluía para la Autodefensa un nexo inevitable con el narcotráfico, justo lo que le espanta a Castaño.

- Más que decirme algo, los hechos me daban la razón, y el mismo Castaño lo venía pensando. Recuerdo su desespero por la situación y puso sobre la mesa la radiografía económica de las Autodefensas: “Tengo una reserva de dinero para el sostenimiento de la organización, aún no he asfixiado a la gente de la economía lícita, que tanto ha aportado, pero se adeudan seis mil millones de pesos de aquella época, unos tres y medio millones de dólares, que nos han prestado para mantener las AUC, y no tengo cómo pagarlos. He pensado en decirles a los prestamistas que no tengo cómo devolverles el dinero y que no lo vamos a hacer. ¡Pero no!, esa no es una solución definitiva”.

Entonces Castaño, al verse en la sinsalida, tomó la decisión de aprovecharse del narcotráfico para la guerra, como lo hacen las FARC. Desde ese momento el crecimiento de las AUC es exponencial.



XIV. LAS AUTODEFENSAS Y EL NARCOTRÁFICO


Yo soy medio puritano y confieso que no fue fácil tomar la decisión. Acepté la financiación de algunos frentes de la Autodefensa con el dinero del narcotráfico y escribí en mi diario: “Sería cometer el peor error de mi vida o hacer lo debido e irremediable de acuerdo a las circunstancias”.

Desde comienzos de la década del 90 las FARC se financiaba a través del narcotráfico y recolectaban cifras impresionantes, entre cien y doscientos millones de dólares anuales. Así mantenían a los subversivos en mejores condiciones a la hora del combate. Además auspiciaban algunas ONG de izquierda dentro y fuera del país. Mientras yo compraba cien o doscientos fusiles en el mercado de armas, las FARC conseguía mil o dos mil.

Por eso, decidí cobrarles impuesto a los cocaleros. “¿Pero en qué lugar se encuentran?” No fue difícil averiguarlo: donde se mantiene la guerrilla. ¡Así de sencillo!

Comenzamos a quitarle el control de los territorios de coca a la subversión, lo que aumentó los ingresos de dinero a la Autodefensa. Las FARC compraron diez mil fusiles y los ingresaron por Perú. Nosotros hicimos lo mismo con cuatro mil quinientas armas provenientes de Centroamérica. Todo con la plata del narcotráfico.

Pasé varias noches sin dormir al tomar la decisión pero si no lo hago, me hubiera convertido en un comandante idealista que perdió la guerra. Si la guerrilla tiene arrodillado al Estado con el dinero proveniente de la cocaína, y este Gobierno negocia con la narcosubversión - a pesar de saber que ellos están en las etapas de cultivo, procesamiento y tráfico- no queda una salida distinta a utilizar el mismo método de financiación de la guerrilla, la misma estrategia que la banca norteamericana y colombiana han utilizado enriqueciéndose al lavar los dólares del narcotráfico. Con su doble moral comen callados. ¿Recuerda la pillada al Banco de Occidente en su oficina de Panamá?

Con lo que digo soy consciente de que si la guerra continúa y se recrudece, las Autodefensas Unidas de Colombia terminarán inmersas en el narcotráfico, como están las FARC hoy.

De vez en cuando uno que otro capo del narcotráfico me soborna y de manera dosificada para que le haga favores. Es triste saber que algunas veces la necesidad de plata me ha llevado a dejarme sobornar por los ‘narcos’. ¡Qué tristeza hombre! A veces ofrecen dinero esperando que medie o hable bien de éllos ante determinada persona; han puesto muchos dólares delante mío para que les tape algo que hicieron.

Pienso que si un narcotraficante desea aportar cincuenta millones de pesos y no es necesario protegerlo o a su negocio ilícito, bienvenido sea. Algunos tienen fincas en una región y buscan seguridad para sus tierras. Se le recibe su dinero en condición de inversionista, no de narcotraficante.

Esto sucede en muchas regiones donde la autoridad es la Autodefensa, y así recibimos cien mil o doscientos mil dólares de vez en cuando. Sin embargo, los millones de dólares se los dan a las FARC, pues el mismo ‘narco’ que me dosifica y me da el dinero para mantenerme tranquilo, no desampara a la guerrilla. Los narcotraficantes siempre me dicen: “Si va a hacer una negociación política mañana, ténganos en cuenta, comandante”. Quizá esperan que los vencedores de la guerra los incluya en algo. Les gusta estar bien con los dos bandos del conflicto. ¿Con qué fin? No sé.

Siempre y cuando no se vendan los principios de la organización y mucho menos se comprometa la Autodefensa en algo con respecto a quien otorgue los recursos, no hay inconveniente en recibirlos. Que esa persona se beneficie temporalmente o en el futuro de la seguridad que damos, eso es otra cosa. ¡Ahí uno no está vendiendo nada!

- ¿Hasta dónde comulga usted con la cadena del narcotráfico a la hora de recibirle dinero?

- Sólo en la etapa del cultivo de coca o hasta la venta de la pasta. Hasta ahí el problema es considerado por nosotros socio económico y por eso autorizo que los comandantes cobren impuesto.

- ¿Qué no autoriza?

- El montaje de laboratorios en zonas nuestras o que la Autodefensa se dedique a vigilarlos. Además, donde no hay ‘narcoguerrilla’ no permito que se reciba un centavo del narcotráfico, allí la financiación debe permanecer lícita. Pero donde se combata a la narcoguerrilla estoy de acuerdo con que exista una narcoautodefensa.

- ¿Le permitiría a un comandante exportar cocaína?

- ¡Jamás! Tal comandante no pertenecería a la Autodefensa. Esta convicción ha ocasionado diferencias en la organización. Algunos me han dicho: “Del Negro Acacio, comandante de las FARC, se sabe que exporta cocaína. Hemos descubierto que los representantes del ‘Mono Jojoy’ reciben y distribuyen la coca que les envía a México desde la pista aérea de Carurú en el Guaviare o en Barranco de Minas. Aún así son considerados luchadores políticos por Europa, los visita el presidente Andrés Pastrana y encima duerme en la zona de despeje rodeado de “perico”. Con todo el respeto, comandante, recojamos plata para la guerra de donde haya”.

¿Qué hice? Lo más irresponsable que recuerde. Me hice el de la “oreja mocha” frente a la recolección de finanzas en el Caquetá y en el Putumayo. Admití que las fuerzas aliadas de esa zona recogieran dinero sin escrúpulos, pues no encontré una razón valedera para decirles que no.

- Si un embarque de droga sale por una de las zonas controladas por las AUC y el ‘narco’ se torna ‘agradecido’ al decidir colaborar con su causa, ¿qué pasa con ustedes?

Esto convierte a la Autodefensa en cómplice del narcotráfico, al permitirlo, pues nos beneficiamos de ese dinero. Es necesario partir de una apreciación más general y llegamos a la respuesta indicada.