- ¿Qué va a suceder con las FARC según su visión?

- Es difícil saberlo pero si la razón y la prudencia vencen sobre la ambición y la violencia en su organización, la guerrilla jugará un papel fundamental en el futuro político y social del país. De lo contrario se convertirán en un ejemplo a evitar en los manuales de la historia.

- ¿Aparte de las obvias, qué diferencias existen entre las FARC y las Autodefensas?

- La fundamental es la supervivencia de la guerrilla por medio de la anarquía y el desorden, en especial donde no existe una economía pujante. Mientras la Autodefensa busca enriquecer, la guerrilla busca arruinar. La subversión necesita mantener al pueblo devastado, con hambre, miseria, sin salud ni Estado. Entre más afligido esté el pueblo mejor es la revolución, antesala del nuevo Estado diseñado por ellos.

En contraste, la Autodefensa cree que para enriquecer las regiones se necesita seguridad y para que la haya, debe haber autoridad a través de un estado fuerte; eso se traduce en orden. Defiendo el régimen capitalista, no el salvaje neoliberalismo, y aspiro a que el capital cumpla una función social. ¡Y que no vengan con cuentos! En el mundo globalizado actual no hay otro sistema para inventar e implantar, el mismo socialismo moderno tiene mucho de capitalismo. El comunismo, que pretenden negar las FARC y llevan en las entrañas, ha resultado una gran mentira, un triste recuerdo histórico que duró menos de un siglo. El mejor ejemplo se palpa al visitar las regiones donde nos encontramos nosotros y en las que vive la guerrilla.

Castaño hizo un pausa. Una nube de polillas negras de medio centímetro y alas negras nos invadieron la cara, las manos, la mesa y el café. Mi forma de espantarlas parecía un juego para ellas.

Castaño sonrió y me dijo:

- Tranquilo, estos bichos no hacen nada distinto a molestarlo a uno. Si no se van, toca meternos en la carpa porque después nadie aguanta. ¡Guardia! Encienda un fogata que lo único que las espanta es el humo.

- Por seis meses usted secuestró a los familiares más cercanos de cinco hombres del secretariado de las FARC. Nunca antes un comandante guerrillero había sentido en carne propia el drama de un secuestro. ¿Qué lo impulsó a llevarlos a cabo?

La guerrilla pensó que podía presionarme al secuestrar a una pariente cercana y de mi afecto. La familia es el lado débil en una guerra. Por su rescate exigieron cinco millones de dólares. Como respuesta, ordené la retención de familiares de los miembros del secretariado de las FARC: el hermano de ‘Alfonso Cano’, la hermana de ‘Pablo Catatumbo’, la madre de ‘Iván Márquez’, la hermana de Ricardo Palmera, alias ‘Simón Trinidad’ y también detuve al padre de otro de ellos. Después de mantenerlos bajo mi poder, le mandé a decir a la guerrilla: ‘tratémonos con suavidad que conmigo la cosa es distinta’.

Canjear a mi familiar resultaba de vital importancia, pero descubrimos que la guerrilla vigilaba a otros familiares. Por esto decidí retenerles parte de sus familias y le demostramos a las FARC que si empantanan la guerra, el agua sucia corre también sobre ellas; ese era el mensaje.

Les rogué me devolvieran mi pariente y negaron que la tenían en su poder. Entonces les mandé decir: “Mi tragedia es la guerrilla; si no la tienen, ustedes se encargan de que me aparezca”.

Son tan descarados que continuaron negando el secuestro; tres meses después inventaron un cuento y la soltaron. Procedí igualmente con sus familiares en mi poder.

Castaño hizo un pausa y como recordando a alguien dijo:

- Janeth Torres, la hermana de ‘Pablo Catatumbo’, comandante del bloque suroccidental de las FARC y miembro del secretariado, no deseaba partir.

No le relataré aquella historia completa debido a mi gratitud por ella. La lealtad de nuestra amistad construida durante su cautiverio me ahorró varios males, entre ellos la cárcel.

- ¿Ella fue la famosa hermana de un guerrillero de las FARC con la que usted tuvo un romance? -le pregunté.

Castaño sonrió y calló por unos segundos, como quien oculta un secreto y no desea hablar del tema, pero la curiosidad lo inquietaba.

- ¿Como así que famosa?

- Se sabe que Janeth, la hermana del comandante ‘Pablo Catatumbo’ de las FARC, tuvo un romance con usted, pero nadie relata detalles de la historia. ¿Cómo ocurrió?

- Sucedió el 15 de diciembre de 1996. No vestía uniforme camuflado y había dejado la escolta cerca al corregimiento de Arboletes, donde cené con ella. Bailé con Janeth en Trinidad, un caserío cercano, y esa noche me tomé dos cervezas. Salimos al amanecer y me vencía el sueño. Ella me pidió manejar y acepté. Me dormí y Janeth se apartó de la vía pavimentada que conduce a Montería, perdió el control de la camioneta a tanta velocidad que nos volcamos, el vehículo dio cuatro vueltas como un dado en una mesa de juego. Quedé inconsciente y con un brazo fracturado en dos partes, listo para una cirugía por la gravedad de la lesión. Me desperté en urgencias del hospital de caridad de Montería. Mi brazo estaba entablillado y la herida abierta. Se me alcanzaba a ver el hueso. Pensé en Janeth, a quien divisé en el corredor hablando con dos policías. Al salir los agentes a un patio aledaño Janeth se acercó y me dijo: “Usted se llama Pedro Martínez y yo Claudia Pérez. Ignoran su verdadera identidad”.

Le contesté: ¡Qué va, nos escapamos inmediatamente!

Resultó una ventaja no ir uniformado. También tuve la suerte de perder mi pistola en el accidente y que ella no me denunciara a pesar de haberla secuestrado.

Desde la ventana Janeth veía hablar a los policías y exclamé: ¡no podemos esperar un segundo!

Me encontraba débil, descalzo, en pantaloncillos y con un golpe en la cabeza, que sangraba, inclusive con las suturas. Levanté fuerzas no sé de dónde, me apoyé en Janeth y salimos de la sala de urgencias. Caminamos hasta la calle y sosteniendo con una mano la bolsa de suero, ella detuvo un taxi. ¡La hermana de un comandante guerrillero me salvó de morir y de ir a la cárcel!

Nos dirigimos hacia la ‘Quince’, una finca de la Autodefensa donde solicité un helicóptero para trasladarme a una clínica en Medellín. Yo me dormí en un sofá esperando. Cuando abrí los ojos se encontraban Teresita mi cuñada y Janeth. Nos montamos en el aparato mientras organizaba la entrega de Janeth. En la grabación de mi llamada a Caracol Radio, para oficializar la entrega, se alcanza a escuchar el sonido del helicóptero en el fondo.

Aterrizamos en las afueras de Medellín en un potrero, junto a un cerro, al borde de la carretera. Aunque yo le comuniqué a Janeth que se marchara tranquila y que le agradecía su ayuda, ella no quería partir y me acompañó hasta el momento de la cirugía. Después estuvo en mi casa y ahí nos despedimos embriagados de tristeza.

Castaño se puso de pie y soltó su risa sin medida.

- ¡Y no le cuento más, por rana!

Sin embargo, le pregunté:

- ¿Cómo termina uno bailando con una secuestrada? ¿Dónde nació el romance, Comandante? No evada el tema.

- No acostumbro a amarrar a mis secuestrados. Duermen escoltados pero yo los visito y me gusta hablar con ellos. Janeth no era la excepción. Durante los cuatro meses y quince días que permaneció como rehén, la visitaba con más frecuencia que a los demás y discutíamos delante de Ricardo Sáenz, el hermano de ‘Alfonso Cano’, otro de los secuestrados. Andaba conmigo frecuentemente hasta el día del accidente.

- ¿Qué le decía ella de su hermano guerrillero?

- Ella quiere a ‘Catatumbo’ como una hermana quiere a un hermano. El comandante guerrillero es mi enemigo, pero Janeth una mujer y yo un hombre. Lo que ella necesitaba en ese momento.

Sonreí y pensé que algún día contará la historia completa. Retiré mi mano del pocillo, evadí las polillas, tomé un sorbo de café y el comandante retomó la palabra:

- Le confieso que yo creía a los guerrilleros unas lumbreras intelectuales, hasta que poco a poco los fui conociendo y me desilusioné.

- ¿Cuál es el hombre más importante de las FARC en la ilegalidad y la legalidad?

- En el mundo irregular, sin duda, Alfonso Cano. En la legalidad la guerrilla tiene gente como Hernán Gómez, ex catedrático que vive en Rionegro, Antioquia. En estos días por curiosidad envié un comando a verificar dónde reside. Es bueno que la guerrilla conozca esto para que no piense erróneamente que no fuimos capaces de ejecutarlo. No quisimos, que es diferente. Una de las fichas claves de las FARC y su Movimiento Bolivariano es él. Últimamente escucho las conversaciones entre Gómez y ‘Alfonso Cano’. Hablan de lo que habla un hombre de izquierda con un guerrillero, no un guerrillero con un guerrillero. Por eso no lo tocamos. Hay muchos casos como éste en el país.

- Veo que es recurrente su referencia al comandante ‘Alfonso Cano’.

- Es el hombre que más debe trabajar en el secretariado de las FARC y el que ve con más claridad el difícil camino por delante de la guerrilla. Debe vivir en contradicción al desear impulsar a su organización adelante, comprendiendo que ya no manda solo y debe concertar con los militaristas. Eso es muy duro. A ‘Cano’ lo veo en mi misma posición, padeciendo lo que padezco yo. Me imagino a ‘Cano’ inventándose fórmulas para que se cumpla lo que espera, tratando de no actuar drásticamente. Seguro se preguntará: ¿Esto es lo que yo deseaba construir?

Un político consigue ser la máxima autoridad en un organización porque logra que se haga lo que ha querido, aunque cada vez es necesario conseguir más y más para los otros. Me imagino que los militaristas dicen: “Es que nosotros somos los que hemos hecho esta vaina”.

Los ‘Acacio’ y los ‘Granobles’ saben llevar a cabo un operativo militar, pero no contrarrestar una política de Estado contra ellos. El pobre ‘Cano’ en silencio piensa: Ignoran que son fuertes por mi trabajo en Europa, en Centroamérica y con el gobierno colombiano. ¡Se encuentran ahí gracias a mí!

A las FARC las sostiene la tolerancia internacional, en especial la de la Comunidad Europea. Es lo que yo hago en la Autodefensa, y por eso ha crecido.

En consecuencia los que deben temerle a Carlos Castaño en las FARC son aquellos que piensan, ‘Alfonso Cano’, ‘Iván Ríos’ y ‘Raúl Reyes’, aunque este viejo sea medio terquito, mulita. Entre ellos y yo existirá una cuenta pendiente durante muchos años. Así yo esté muerto. Los ‘Jojoy’ o los ‘Romaña’ no cuentan para mí.

Soy enemigo del que piense. Me les atravesé en su proyecto. Los ataco políticamente y le comunico al mundo quiénes son las FARC, qué han hecho y qué Colombia han dejado a su paso. Yo desvirtúo su naturaleza y concibo una naturaleza política para las Autodefensas Unidas de Colombia.

- ¿Y qué piensa de ‘Manuel Marulanda’?

Sólo tengo que decir que nació guerrillero y se morirá guerrillero. Pudo haberse equivocado toda su vida pero aquello es tener principios. Es un liberal a quien el comunismo le ha hecho mucho daño.



XVI. LA GUERRA DE URABÁ


La guerra en Urabá tuvo varias etapas y aún el conflicto en la zona no concluye. Recuerde que la región de Urabá abarca buena parte de los departamentos de Córdoba, Antioquia y Chocó. Cuando la gente creía en la guerrilla, mandaban en la zona los guerrilleros, y ahora que el pueblo cree en las AUC, comenzaron a mandar las Autodefensas. Las FARC podrán entrar a la zona y realizar fechorías pero le es irrecuperable el territorio. El respaldo de la fuerza social está con la Autodefensa.

El enfrentamiento en Urabá presenció un momento muy denso pero el tinte macabro se lo puso las Farc, no nosotros. La primera gran masacre ocurrió en el barrio ‘La Chinita’ del municipio de Apartadó el 23 de enero de 1994. Allá llegaron los ‘Farianos’ (Farc) y dispararon de manera indiscriminada contra subversivos desmovilizados del grupo EPL. Arrasaron con treinta personas e hirieron a doce, acusándolas de traicionar la revolución.

El origen de esta masacre viene de las diferencias que existían entre el Frente Popular, el partido político de la guerrilla del EPL y la Unión Patriótica, el movimiento de las FARC. En ese entonces cada grupo subversivo constaba de un grupo político y un sindicato propio. Sintrabananeros de las FARC, Sintagro del EPL y Sindejornarelos del ELN.

Las FARC, también controlaban al partido comunista y junto con la UP contaban con los alcaldes de Turbo, Chigorodó, Carepa y Apartadó, pero el control político de la región lo tenía el EPL; sus militantes dominaron la región por muchos años antes de que aparecieran las FARC y la Autodefensa.

Las FARC cometió el peor error y su primer paso a la derrota en el Eje Bananero de Urabá al ordenar el exterminio de los integrantes del EPL, para privarlos del poder político, sindical y militar.

Mucho sindicalista de lado y lado murió porque el EPL no se quedó de manos cruzadas. Luego vino una tregua y se conformó un sindicato único para negociar mejoras laborales con los empresarios bananeros pero los guerrilleros se siguieron matando entre ellos y las FARC se escudaban culpando de los crímenes a los dueños de las fincas.

Castaño señaló a un grupo de combatientes que descansaba al lado de la choza, y me dijo:

- ¿Ve ese grupo de allá? Son varios ex guerrilleros y ex políticos del EPL que ahora trabajan con la Autodefensa. Les pedí que hablaran con usted, pues ellos lucharon en esa guerra.

En esa época las Autodefensas apenas entrábamos a la zona. Nuestra política consistió en atacar a las dos guerrillas. Ya habíamos disparado en Urabá contra un grupo de ocho personas. ¡Combatíamos todos contra todos!

Los momentos más violentos se comenzaron a vivir en 1995 y 1996, cuando la guerra entre las FARC y el EPL se recrudeció. Las Autodefensas aprovecharon este conflicto y ejecutaron selectivamente a individuos colaboradores de las FARC y EPL, prolongándose el enfrentamiento militar entre ambas guerrillas y nosotros hasta la extinción del EPL. Las guerras no son limpias y ninguna puede serlo.

Parte del EPL se rindió ante las Autodefensas y algunas disidencias se convirtieron en nuestros aliados en la guerra contra las FARC. Los Comandos Populares y su líder, ‘El Pecoso’, trabajaron para la Autodefensa

La degradación del conflicto alcanzó el máximo al hacerse excesivas las masacres. Se provocaban como carambolas, un golpe incitaba otro golpe. Cada fin de semana los grupos armados nos contestábamos entre sí con ejecuciones masivas de colaboradores o simpatizantes.

Aquella época fue terrible para mí como persona y comandante. Se vivió una guerra de una horda contra otra horda, bestias contra bestias. Confieso que no era capaz de ver los noticieros y creo que allí fallecieron tanto inocentes como culpables.

Interrumpí a Castaño para leerle el aterrador resumen de la violencia en Urabá que publicó la prensa a final de año: